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Los siete pecados digitales: La pereza

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agosto 7, 2012 by Valentin Pereiro

 

La pereza de El Bosco

 

Si hay un pecado clásico del verano es la Pereza. Si nos afecta también en invierno, ya no es pecado, es vicio.

Cualquier plataforma o perfil en internet requiere una actualización y trabajo más o menos constante. No solo hablamos de generar contenido. Hablamos también de pura acción, de aplicar dinamismo a nuestra presencia: promociones y ofertas limitadas en el tiempo transmiten al usuario actividad. Una web que cambia, que se adapta y se transforma y que sabe aprender y mejorar de sus errores, es una web con inquietudes. Un perfil en Twitter con una actividad periódica y constante fideliza.

Alguna vez he comentado la gran ayuda que nos dan herramientas como Buffer o Timely, perdemos frescura, pero nos aportan constancia y persistencia en Twitter.

La pereza es un pecado consecuencia de una leyenda urbana: crear una web es hacerse rico, que el tráfico viene solo, y que somos tan especiales que no hay nadie que lo haga mejor. Tras el lanzamiento de la plataforma llega la pereza y esperamos cosechar sin apenas haber sembrado. En la pereza se instalan casi todas las empresas tras su lanzamiento, tras la gran expectación, y tras la decepción y escepticismo que invade al responsable de la aventura digital. Claro, todos le vendieron las ventajas, y nadie le dijo como cuidar, mimar y hacer crecer esa planta.

Si una web la dinamiza básicamente el SEO y las campañas SEM, la vitalidad se gana en las redes sociales, con viralidad e inteligencia, para que el contenido que esbozamos en un tweet se complemente con tráfico al blog donde dar continuidad al mensaje, para que el contenido que explicamos en el blog, tenga sentido al llegar a nuestro sitio web, donde damos soluciones. Palancas que impulsan un flujo constante de visitas de alta calidad.

La pereza nos inmoviliza y nos ancla en el pasado, con lo fugaz que es la red, puede ser una condena. Nos estanca y nos impide estar preparados y mantener una inercia necesaria para continuar la actividad. Si tarde o temprano tenemos que avanzar y entrar a bailar en esta fiesta de contenidos, preparemos la estrategia, aprendamos a bailar, y pongámonos en acción.

Pero es agosto, y la pereza se absuelve y se perdona, o se asume como todos los pecados, con un pelotazo en la barra o un buen aperitivo. Disfrutemos del verano.

 


2 comments »

  1. TERESA dice:

    VALENTIN,CADA MES TE SUPERAS;BUENA LA ENTREVISTA…LOS PECADOS ,NO ME PIERDO UNO.

  2. Gracias Teresa. Pues esta semana, una nueva entrega: la envidia. Me alegro de que te gusten.
    Un abrazo.

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